Veganismo: ¿es posible vivir sin matar?


No solo es posible: es sencillo, saludable y bueno para el bolsillo.

Se nos ha enseñado que la carne es esencial para estar saludables. Dejar de comerla sería un suicidio. Peor aún, si restamos huevos y lácteos de nuestra dieta. Pero, ¿será algo realmente “necesario”?

Cada vez más personas transitan hacia el veganismo y el testimonio de cada una de ellas (incluyéndome) es prueba contundente de que sí: es posible vivir sin matar. Y vivir bien.

El veganismo es el rechazo a todo aquello que implique la explotación, el sufrimiento y la muerte de animales. Productos como la carne (de cualquier animal), huevos, lácteos, pieles, cuero, etc. Así como zoológicos, circos, fiestas taurinas o testeo en animales. Todo esto surge de la visión antropocentrista en la que el animal no es un individuo que merezca nuestra consideración y respeto, sino que existe en función al ser humano, quien se arroga la legitimidad de usar al animal a su antojo.

Un animal es un ser sintiente, es decir, capaz de tener experiencias sensoriales a través de un sistema nervioso central (algo que nos diferencia de las plantas).


Si sentimos por igual, ¿por qué tanta indolencia ante su dolor?

Si podemos vivir sin matar, ¿por qué no comenzamos a hacerlo?



La vida ajena vale más que un antojo